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Golpear a las cúpulas no basta: de 19 objetivos de alto valor fijados en 2022, 15 seguían al mando en 2026

De los 19 objetivos de alto valor que la Fuerza Pública se fijó a comienzos de 2022, 15 seguían al mando cuatro años después. La FIP advierte que perseguir cabecillas es necesario, pero por sí solo ya no debilita a los grupos armados.

Colombia

Infografía de fondo oscuro con una cuadrícula de 19 marcas —15 en ámbar por los cabecillas que seguían al mando y 4 vacías por los que ya no—, una línea de tiempo con tres jefes del Clan del Golfo caídos en 2009, 2012 y 2021, y tres cifras: 14, +111% y 24.
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El contenido del gráfico está desarrollado en el texto de abajo.

La apuesta del Gobierno

Una de las apuestas centrales del presidente Abelardo de la Espriella para sus primeros 90 días de gobierno es la captura o neutralización de 10 cabecillas de grupos armados, los llamados Objetivos de Alto Valor (OAV).

La estrategia ya registra resultados. Fueron anunciadas la muerte de 'El Ruso', cabecilla del Frente 28 de la disidencia Estado Mayor Central (EMC); la captura de 'Bonito', segundo cabecilla de los Comandos de la Frontera; y la captura de 'Chuzo', comandante del Frente Jorge Iván Arboleda del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) o Clan del Golfo.

La pregunta de fondo es otra: cuál es el impacto real de esa estrategia dentro de una política de seguridad. La Fundación Ideas para la Paz (FIP) revisó la experiencia colombiana de las últimas tres décadas y su conclusión es matizada.

«Neutralizar a los cabecillas abre ventanas de oportunidad para debilitar a los grupos criminales, pero esta estrategia por sí sola no es una fórmula mágica. En los últimos 10 años todos los gobiernos la han empleado, y su impacto en la seguridad es cada vez más reducido. Hay que hacerlo, pero necesita otras acciones complementarias», sostiene Gerson Arias, investigador asociado de la FIP.

De Pablo Escobar al Secretariado de las FARC

La persecución de objetivos de alto valor no es nueva en Colombia. Tiene antecedentes como la muerte de Pablo Escobar, pero empezó a desarrollarse de manera sistemática a comienzos de este siglo, durante la reestructuración de la Fuerza Pública.

A finales de los años noventa, la iniciativa militar de las guerrillas había desbordado las capacidades estatales. Tras el fracaso de las negociaciones del Caguán, la Fuerza Pública se planteó afectar el mando estratégico de las FARC, en particular su Secretariado. De ahí salieron:

  • El Plan Cancerbero (2002–2004), que buscó unificar las capacidades de inteligencia militar y policial contra los cabecillas guerrilleros.
  • El Comando Conjunto de Operaciones Especiales (primero CCOPE, luego CCOES) y la Jefatura de Operaciones Especiales Conjuntas (JOEC), que consolidaron capacidades para este tipo de operaciones.
  • Los Comités de Revisión Estratégica e Innovación (CREI), que desde 2011 formalizaron la noción en sus distintas denominaciones: Omave (Objetivo Militar de Alto Valor Estratégico), Omina (Objetivos Militares de Interés Nacional) y Omire (Objetivos Militares de Interés Regional).

Según la FIP, considerar a la cúpula de las FARC como objetivo prioritario sí fue determinante: afectó la cohesión interna del grupo, debilitó sus capacidades y contribuyó a generar un entorno favorable para la negociación.

Por qué hoy golpear a los líderes no siempre debilita

Durante años, Colombia ha aplicado la llamada estrategia de «decapitación» o kingpin strategy. La lógica es sencilla: los líderes concentran experiencia, conocimiento operacional y contactos clave, así que neutralizarlos debería afectar el funcionamiento de la estructura.

La experiencia reciente muestra que los grupos armados actuales resisten la pérdida de sus máximos líderes.

El caso del Clan del Golfo

Sus tres máximos líderes históricos fueron neutralizados: 'Don Mario' en 2009, 'Giovanni' en 2012 y 'Otoniel' en 2021. A ellos se suman otros cabecillas destacados:

  • Entre 2016 y 2018: 'Guagua', 'Pablito', 'Culo e' Toro', 'Gavilán', 'Inglaterra' y 'Nicolás'.
  • Entre 2020 y 2021: 'Pueblo', 'Marihuano' y 'Matamba'.
  • Entre 2022 y 2026: 'Pirata', 'Zeus', '07', 'Terror' y 'Chirimoya'.
Pese a esta sucesión de golpes contra su cúpula, el Clan del Golfo ha continuado creciendo.

Lo mismo con las disidencias

Cabecillas como 'Guacho', 'Rodrigo Cadete', 'Contador', 'Cabuyo' y 'Mayimbú' fueron neutralizados. Durante el gobierno anterior también cayeron 'Cholinga', 'Duver el Paisa', 'Libardo González', 'Ramiro', 'Firu' y 'Marlon'. Y muertes como las de 'Gentil Duarte', 'El Paisa' y 'Romaña' tampoco significaron la desaparición de sus respectivos grupos.

La razón: ya no son pirámides

La explicación que ofrece la FIP es estructural. Los grupos armados actuales ya no funcionan necesariamente como estructuras piramidales. Sus capacidades están más distribuidas, lo que les permite reemplazar algunos eslabones y resistir la pérdida de sus máximos líderes.

Esto no quiere decir que la estrategia sea inútil. Los golpes contra las cúpulas pueden:

  • Generar un efecto disuasivo entre mandos y bases.
  • Interrumpir o encarecer los procesos de reorganización interna.
  • Producir victorias simbólicas que fortalezcan el respaldo político a la política de seguridad.

El problema aparece cuando la neutralización de un individuo se convierte en el objetivo final.

Los vacíos de poder también hacen daño

La estrategia puede producir efectos no deseados. La salida de un líder abre vacíos de poder y disputas internas que pueden fragmentar las estructuras y aumentar la violencia. El riesgo es mayor en un escenario donde ya existen 14 focos de disputa activos.

Hay un segundo efecto, menos visible: el relevo de líderes puede romper órdenes locales que, en determinados territorios, contribuyen a contener la violencia letal. Quien vive en una zona con presencia armada lo sabe antes que cualquier informe: cuando cambia quien manda, cambian las reglas, y el período de reacomodo lo pagan las comunidades.

Qué debería entenderse por «objetivo de alto valor»

La FIP propone ampliar la mirada. Más que concentrarse en los mandos más visibles, la estrategia debería identificar a los eslabones que concentran capacidades críticas —logísticas, económicas, políticas o de innovación— dentro de las organizaciones.

En otras palabras: el objetivo no debería ser el individuo per se, sino la capacidad que esa persona sostiene.

Un dato dimensiona el desafío: de los 19 objetivos de alto valor que la Fuerza Pública se había planteado a comienzos de 2022, cuatro años después 15 continúan al mando de sus respectivos grupos. Entre ellos:

  • Disidencias: 'Iván Mordisco', 'Iván Márquez', 'Jhon Mechas', 'Richard', 'Calarcá' y 'Allende'.
  • ELN: 'Gabino', 'Antonio García', 'Pablo Beltrán', 'Pablito', 'Pirri o Manolo', 'Martha' o 'La abuela', 'Carlos El Puerco' y 'El rolo'.
  • Clan del Golfo (EGC): 'Chiquito Malo'.

No se parte de ceros

La FIP hace una precisión que suele perderse en el debate público: pese a los desaciertos del gobierno anterior en materia de seguridad, la nueva administración no empieza desde cero. Desde 2024, la iniciativa de la Fuerza Pública contra los grupos armados se incrementó, en parte por el reconocimiento del propio gobierno saliente de los escasos resultados de la Paz Total.

Según lo documentado por la FIP:

  • Entre julio de 2024 y julio de 2025, los combates por iniciativa de la Fuerza Pública aumentaron un 111%, y la tendencia se sostuvo hasta el final del gobierno.
  • Los bombardeos se reactivaron en diciembre de 2025 y, hasta el final del gobierno, se llevaron a cabo 24 de estas operaciones.

Las claves para avanzar en otros frentes

Para la FIP, la estrategia del nuevo gobierno es necesaria, pero limitada si no avanza en otras dimensiones:

  1. Fortalecer inteligencia y movilidad de la Fuerza Pública, con mejor articulación con la Fiscalía General de la Nación y las autoridades locales.
  2. Recuperar el control territorial en las áreas de mayor influencia de los grupos armados, para proteger a las comunidades y mejorar la percepción de seguridad.
  3. Contrarrestar el accionar de los drones, una capacidad que los grupos incorporaron con rapidez.
  4. Analizar mejor el sistema de economía ilegal y legal donde se mueven los grupos, y afectar estratégicamente las rentas criminales.
  5. Sostener un compromiso estricto con los derechos humanos y el DIH en todas las operaciones.

Y una estrategia de seguridad que cumpla con cuatro elementos básicos: que proteja al ciudadano; que contenga la expansión de los grupos; que presione militar, policial y judicialmente a las estructuras y favorezca un proceso de sometimiento con su marco jurídico; y que se entienda como una estrategia de Estado, porque persisten problemas estructurales de fondo —el acceso a bienes y servicios de muchas comunidades, el control cada vez más eficaz de territorios y poblaciones por parte de los grupos armados, y una alta capacidad de reclutamiento y de reciclaje criminal.


Por qué nos importa

El análisis de la FIP es nacional y no desagrega cifras por departamentos. Pero la discusión de fondo —cómo se mide el éxito de una política de seguridad— llega directo a los municipios de Arauca y Casanare.

Contar capturas no es lo mismo que recuperar la tranquilidad de una vereda. Si el indicador que define el éxito es el número de cabecillas neutralizados, el esfuerzo institucional se concentra ahí; si el indicador es la protección efectiva de la población y la recuperación del control territorial, las decisiones cambian. Para las Juntas de Acción Comunal y los liderazgos locales, esa diferencia se traduce en algo muy concreto: si después de un operativo se queda una presencia estatal que protege, o si lo que queda es un vacío que otros llenan en pocas semanas.

Seguir estas decisiones con datos verificables, y no con consignas, es parte del trabajo de construir convivencia.

Fuentes

  1. FIP, "Objetivos de alto valor: la estrategia de golpear a las cúpulas debe ir más allá", 25/08/2026 — https://ideaspaz.org/publicaciones/noticias/2026-08/objetivos-de-alto-valor-la-estrategia-de-golpear-a-las-cupulas-de-los-grupos-armados-debe-ir-mas-alla

Información publicada por CONVICIUDAD con fines informativos y de prevención. Este no es un canal de emergencias: si hay riesgo inmediato para la vida o la integridad de una persona, marca 123.

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