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Ketamina: el tráfico que se expande por América Latina y el Caribe

Veinte países del continente americano registraron incautaciones de ketamina entre 2021 y 2025, cuando dos décadas atrás casi no había registros. El auge de mezclas como el tusi y el desvío de la droga desde el circuito médico legal explican su expansión.

América Latina y el Caribe

Ketamina: el tráfico que se expande por América Latina y el Caribe
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La ketamina dejó de ser una droga marginal en América Latina. Esta sustancia, usada legalmente como anestésico en medicina humana y veterinaria, aparece cada vez con más frecuencia en los decomisos de la región: veinte países del continente reportaron incautaciones entre 2021 y 2025, un contraste marcado frente a las dos décadas anteriores, cuando prácticamente no había registros. Aunque el continente concentra alrededor del 5 % de las incautaciones mundiales, la tendencia al alza es la señal relevante.

El crecimiento responde a dos factores. El primero es la demanda: la ketamina se ha convertido en ingrediente habitual de los cócteles sintéticos que circulan en la región, en especial el tusi, una mezcla comercializada bajo la apariencia de un polvo rosado. El segundo es la rentabilidad y la facilidad de acceso: de un solo gramo pueden obtenerse alrededor de cuarenta dosis, un rendimiento inusual frente a otras drogas.

A diferencia de la cocaína o las metanfetaminas, la ketamina que llega al mercado ilícito no se produce en laboratorios clandestinos, sino que se desvía del circuito legal. Los métodos documentados incluyen la sustracción en clínicas y establecimientos veterinarios, el reclutamiento de empleados dentro de la cadena de comercialización, las compras fraudulentas con recetas falsificadas y el ingreso desde países vecinos con controles más laxos, como Nicaragua, señalado como punto de abastecimiento para Centroamérica.

Las rutas identificadas son variadas y en su mayoría de baja escala. Entre Perú y Chile operan correos humanos que cruzan a pie por el paso de Tacna–Arica y continúan el trayecto en vuelos internos; en 2026 fueron condenadas dos redes que trabajaban de esa forma. En el aeropuerto de Cancún, México, las autoridades hallaron 2,6 kilogramos de ketamina cristalizada procedente de Colombia en un equipaje de mano. Y desde el puerto chileno de Arica se decomisó carga marítima con destino a Alemania e Italia, lo que muestra que la región también funciona como punto de tránsito hacia Europa.

El rasgo que mejor define este mercado es su fragmentación. Ninguna organización controla la cadena de principio a fin: conviven grandes estructuras criminales —Los Costeños en la costa Caribe colombiana, el Tren de Aragua o bandas ligadas a la Oficina de Envigado en Medellín— con redes independientes y traficantes sin experiencia previa en el narcotráfico. Esa dispersión dificulta el rastreo y explica por qué el fenómeno crece de manera desigual entre países.

Para las autoridades, el desafío es distinto al de otras drogas: el control no pasa por desmantelar laboratorios, sino por cerrar las fugas del circuito médico y veterinario legal, un ámbito donde la trazabilidad de inventarios y la vigilancia de las recetas resultan determinantes.

Fuentes

  1. InSight Crime, «El tráfico de ketamina se expande por América Latina», Victoria Dittmar, 10 de agosto de 2026 — https://insightcrime.org/es/noticias/trafico-ketamina-expande-america-latina/
  2. ONUDD, Informe Mundial sobre las Drogas — datos de incautaciones globales de ketamina
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